El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, recordó que el hospital ‘Lucus Augusti’ será un centro sanitario “de referencia”, con las instalaciones más “modernas de España”, que supondrá una mejora radical en la calidad asistencial que recibe actualmente la población de Lugo. El nuevo complejo se integrará en la red gallega de oncología y radioterapia, de forma que los pacientes que sufren patologías tumorales no tendrán que salir de su provincia para recibir un tratamiento adecuado.
El ‘Lucus Augusti’ triplica, con 166.000 metros cuadrados, la actual superficie hospitalaria del Xeral-Calde. Además, el presidente de la Xunta de Galicia dijo que estará “a la vanguardia de la tecnología sanitaria” y será más “confortable”, “seguro” y “social”. Cuando el SERGAS complete el traslado “dentro de algunas semanas”, abrirán sus puertas unas instalaciones “para los próximos 50 años” que “rozarán la excelencia”, reiteró Núñez Feijóo.
El complejo hospitalario estará “a la vanguardia tecnológica” porque dispondrá de los aparatos más modernos en resonancia nuclear. De hecho, contará con dos aceleradores lineales, una cámara gamma, tres T.A.C´s – y un P.E.T -la Tomografía por Emisión de Positrones es una técnica no invasiva de diagnóstico por imagen, capaz de medir la actividad metabólica del cuerpo humano-.
El nuevo hospital será más “cómodo” porque un 42% de las habitaciones serán individuales. En total, ofertará 869 camas, de las que 755 pertenecen a los módulos de hospitalización convencional, 10 a unidades de custodia y 104 a departamentos especiales –U.C.I o Reanimación-. Además, dispondrá de 19 quirófanos, 201 locales para consultas médicas especializadas y 38 puestos de diálisis.
También, será más “seguro”, según Núñez Feijóo, porque incorporará modernos sistemas de “identificación magnética y electrónica” para los pacientes y pondrá a disposición de los servicios de emergencias un helipuerto para trasladar a enfermos graves y accidentados con la mayor celeridad.
El presidente de la Xunta también dijo que será “social”, porque dispondrá de una escuela infantil y una ludoteca, para los niños que estén ingresados, y una guardería, para los hijos del personal, con el objetivo de favorecer la conciliación de la vida laboral y familiar de “cientos de personas” que trabajarán en el hospital. Además, como “experiencia piloto”, también funcionará un centro de día para mayores que sean familiares “directos” de los miembros de la plantilla.
A la presentación del nuevo hospital asistió una nutrida representación de las autoridades locales, como el alcalde de la ciudad, el socialista José López Orozco; la vicepresidenta de la Diputación Provincial, Lara Méndez, o la delegada territorial de la Xunta de Galicia, Raquel Arias; así como el obispo de Lugo, Alfonso Carrasco Rouco, el jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, el teniente coronel Gonzalo Borrás, y el comisario jefe, Maximino Losada. Entre el público también había un buen número de alcaldes, empresarios, equipos directivos de otros centros hospitalarios y profesionales de la plantilla del ‘Lucus Augusti’.
Ante dicho auditorio, Núñez Feijóo confirmó que “el equipamiento global” del nuevo hospital está terminado, mientras que la “alta tecnología” será instalada durante “los meses de verano”, con el objetivo de que el traslado comience “dentro de algunas semanas”. Tampoco desaprovechó la oportunidad para recordar que su gobierno tuvo que “encontrar donde no había y priorizar lo imprescindible” para conseguir los más de 30 millones de euros que costó equipar el nuevo hospital.
Traslado
El gerente del nuevo complejo hospitalario, Francisco Vilanova, explicó que en estos momentos se están “evaluando las variables que pueden condicionar el traslado”, mediante reuniones con los responsables de “cada uno de los servicios asistenciales y unidades del hospital”. Para hacer más ágil ese trabajo previo, se han formado cuatro equipos diferentes, que se ocupan de las áreas de Inventario y Gestión de Espacios; Equipamiento, Obras e Instalaciones; Contratación de Servicios y Recursos y, por último, Movimiento de Pacientes y Materiales.
El plan provisional de traslado consta de doce etapas, pero todavía “está abierto a posibles cambios o mejoras”, precisó el gerente. Comenzará por el cambio de los servicios “menos complejos, como las áreas administrativas, de gestión, consultas externas o actividad ambulatoria”. El traspaso del Hospital Xeral y el Materno-Infantil se dejará “para el último momento”, porque en esas instalaciones están ubicados “los servicios más delicados”, como “los quirófanos, la unidad de cuidados intensivos o las urgencias”.
Precisamente, cuando sea completado el traslado del servicio de Urgencias al nuevo complejo, “finalizará la actividad asistencial en el Hospital Xeral”. Según Vilanova, esa jornada será conocida como “el día 0”, aunque todavía tendrá que transcurrir un “pequeño período de tiempo para terminar todo el proceso y trasladar distintos equipos que, sin ser críticos, serán necesarios para el funcionamiento del Lucus Augusti”.
Por otra parte, Vilanova explicó que la gerencia quiso aprovechar la oportunidad que ofrece este traslado para aplicar “las modificaciones organizativas y asistenciales que demandan los profesionales y los pacientes”, con respecto a la distribución del trabajo en el complejo hospitalario. Por ello, los diferentes servicios y unidades han elaborado “un plan de funcionamiento organizativo, que ya ha sido entregado por cada uno de los jefes, y se encuentra en proceso de evaluación por parte de la Dirección Asistencial”; así como el “análisis y rediseño de dieciocho grandes macroprocesos, en los que están implicados más de 200 profesionales”.
Nuevos usos para los edificios antiguos
Por su parte, Pilar Parjas, explicó los usos que el SERGAS tiene pensado asignarles en el futuro a los edificios que se quedarán vacíos cuando sea completado el traslado al nuevo complejo hospitalario. El Materno-Infantil –construido en 1957-, que dispone de una superficie de 9.068 metros cuadrados, funcionará como hospital de día de psiquiatría, con dos unidades de salud mental ambulatoria; además, albergará el laboratorio central de salud pública y distintos servicios de atención primaria, como un nuevo punto de atención continuada (PAC).
Los 18.479 metros cuadrados del hospital de Calde –construido en 1960- serán utilizados para ofrecer un servicio “socio-sanitario”, explicó la conselleira, dado que será utilizado para “hospitalización psiquiátrica de pacientes crónicos e ingresos de larga estancia”.
El Centro de Especialidades –edificado en 1960-, que oferta una superficie superior a 3.300 metros cuadrados en la Praza do Ferrol –en pleno casco histórico de Lugo-, acogerá el servicio de Orientación Familiar y contará con una unidad de diagnóstico de cáncer de mama. Además, ese inmueble también será utilizado para mejorar los “recursos asistenciales” de Atención Primaria en el centro de la ciudad, lo que supondrá un incremento de los servicios de “medicina de familia, enfermería, salud buco-dental, trabajo social, psicoprofilaxis obstétrica, control de anticoagulación oral y docencia, entre otros”.
Farjas reconoció que esos edificios fueron construidos hace varias décadas, por lo que serán necesarias “obras de reforma y mejoras” para adaptar los inmuebles a su nueva función asistencial. Con respecto al cuerpo central del Hospital Xeral –construido en 1972-, Farjas confirmó que ese inmueble ha cumplido un ciclo, por lo que es más que probable que sea derribado. “El estado de las instalaciones hace que sean inadecuadas para el servicio de calidad que debemos ofrecerle a la ciudadanía y desaconsejan su uso”, precisó la Conselleira.
Negociaciones con la Seguridad Social
Precisamente, el alcalde de Lugo, José López Orozco, expresó su preocupación por el futuro de los edificios del Centro de Especialidades y del Hospital Xeral. De hecho, aunque reconoció que el complejo hospitalario “está obsoleto”, también recordó que el barrio de la Residencia “nació y creció” alrededor de esas instalaciones. Por ello, durante su intervención, le pidió a la Xunta de Galicia que inicie “de inmediato” un proceso de “negociación” con la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), propietaria de los terrenos, para que esa parcela –una vez derruido el pabellón central- mantenga un “uso sociosanitario”.
Entre otros servicios, el regidor local propone que esa parcela sea utilizada para construir la primera residencia pública de ancianos, asistidos y no asistidos, de la ciudad, porque cubriría una importante carencia y mantendría la actividad socio-sanitaria en ese barrio.
Con respecto al Centro de Especialidades, López Orozco valoró positivamente que Sanidade haya planteado “una alternativa” para ese edificio. Sin embargo, le pidió a la conselleira que estudie la posibilidad de “dejar algún servicio más” en esas instalaciones, para “fortalecer el casco histórico”, porque esa parte de la ciudad “no sería nada sin personas".
Durante su intervención, el alcalde también recordó que Lugo fue la única ciudad de Galicia que puso a disposición de la Xunta de Galicia los terrenos para construir el nuevo hospital, en la zona de San Cibrao, y realizó una inversión superior a los 7 millones de euros para dotarla de los servicios básicos y construir los accesos.
Por su parte, la delegada territorial de la Xunta de Galicia en Lugo, Raquel Arias, destacó que el nuevo hospital aportará una “cobertura asistencial de excelencia, de referencia en Europa”, y se convertirá también en un “motor de dinamización económica y expansión” para la capital lucense y para una provincia que aspira “a dejar su condición de periférica”.